7 enfermedades oculares más comunes

Las sigu­ientes siete enfer­medades son fun­da­men­tales a ten­er en cuen­ta como nos indi­co el oftal­mol­o­go Tal­ca ya que si no se tratan, pueden pro­ducirse graves alteraciones visuales o ceguera. Las enfer­medades de los ojos, por supuesto, son mucho más: de defec­tos de nacimien­to (miopía, hiper­me­tropía, astig­ma­tismo…) al gra­no de ceba­da.

1. Degeneración macular (degeneración macular relacionada con la edad)

Sín­tomas: la parte del ojo donde la ima­gen es más níti­da se ve afec­ta­da, la man­cha amar­il­la o mácu­la. La enfer­medad tiene dos for­mas: un sig­no de una for­ma húme­da suele ser una visión defor­ma­da. El daño a la visión es muy rápi­do. La for­ma seca es más grad­ual. A menudo se man­i­fi­es­ta por la pér­di­da de clar­i­dad del col­or, prob­le­mas de visión al atarde­cer, visión bor­rosa, man­chas grisáceas en el cen­tro del cam­po de visión o una ima­gen dis­tor­sion­a­da. La enfer­medad empe­o­ra con el tiem­po.

Grupo de ries­go: per­sonas may­ores de cin­cuen­ta años.

Tratamien­to: depen­di­en­do del cur­so de la enfer­medad, se pueden usar medica­men­tos oftálmi­cos o se puede usar ter­apia lás­er y fotod­inámi­ca. Pero el diag­nós­ti­co pre­coz es impor­tante.

Pre­ven­ción: el ries­go de desar­rol­lar la enfer­medad aumen­ta el tabaquis­mo, el sobrepe­so y el coles­terol alto. Más a menudo afec­ta a las mujeres. La degen­eración de la reti­na se puede pre­venir par­cial­mente medi­ante var­ios pasos, como com­er ver­duras fres­cas, pesca­do de mar y suple­men­tos nutri­cionales con luteí­na y zeax­an­ti­na.

2. Catarata (catarata)

Sín­tomas: la enfer­medad afec­ta la lente, que grad­ual­mente se vuelve tur­bia. Los sín­tomas son bor­rosos, visión bor­rosa, espe­cial­mente cuan­do se mira en la dis­tan­cia, sen­si­bil­i­dad a la luz más fuerte, pér­di­da de clar­i­dad del col­or. El paciente tiene la sen­sación de que está miran­do a través de un vaso de leche.

Grupo de ries­go: ancianos, dia­béti­cos, fumadores o per­sonas después de una lesión ocu­lar. Las cataratas tam­bién pueden sur­gir en relación con el uso de medica­men­tos, en par­tic­u­lar cor­ti­cos­teroides.

Tratamien­to: oper­a­ti­va­mente, aho­ra tam­bién de for­ma ambu­la­to­ria.

Pre­ven­ción: las cataratas (o verdes, ver más aba­jo) no se pueden pre­venir, inclu­so con un esti­lo de vida salud­able. Pero dado que tam­bién está rela­ciona­do con la exposi­ción exce­si­va a la luz solar, los exper­tos recomien­dan la pro­tec­ción pre­ven­ti­va con gafas de sol con sufi­ciente fac­tor UV.

3. Retinopatía diabética

Sín­tomas: este es un daño a los vasos san­guí­neos en la reti­na. Una enfer­medad olvi­da­da puede provo­car una dis­capaci­dad visu­al grave y una pér­di­da com­ple­ta de la visión. El sín­toma bási­co es la pér­di­da de la agudeza visu­al, que empe­o­ra con el tiem­po. La retinopatía dia­béti­ca no es una enfer­medad ais­la­da y señala prob­le­mas en el sis­tema vas­cu­lar en gen­er­al.

Grupo de ries­go: dia­béti­cos. Esta es una de las com­pli­ca­ciones vas­cu­lares más comunes en la dia­betes tipo 1 y tipo 2.

Tratamien­to: oper­a­ti­vo por lás­er. El éxi­to de la operación depende de la eta­pa de la enfer­medad-por lo tan­to, es mejor no pospon­er la visi­ta al oftalmól­o­go.

Pre­ven­ción: La retinopatía dia­béti­ca no se puede pre­venir por com­ple­to. Es impor­tante seguir estric­ta­mente todas las recomen­da­ciones médi­cas, obser­var la dosis cor­rec­ta de medica­men­tos e insuli­na. Tam­bién es impor­tante el ajuste gen­er­al del esti­lo de vida.

4. Desprendimiento

Sín­tomas: destel­los que vemos en el bor­de del ojo, caí­da de “hol­lín” o man­chas que pro­gre­san des­de la parte infe­ri­or has­ta el cen­tro del cam­po de visión.

Grupo de ries­go: pacientes con un may­or gra­do de miopía y después de una lesión (la may­oría de las veces un golpe de obje­to con­tun­dente en el ojo). Un defec­to de nacimien­to es menos común, pero no se pueden descar­tar fac­tores hered­i­tar­ios si la enfer­medad ocurre en la famil­ia.

Tratamien­to: desprendimien­to de reti­na debe ser oper­a­do.

Pre­ven­ción: chequeos reg­u­lares con un oftalmól­o­go. En caso de que pertenez­ca al grupo de ries­go, el médi­co puede realizar un tratamien­to pre­ven­ti­vo con lás­er de la reti­na.

5. Presbicia (pérdida de elasticidad de la lente del ojo)

Sín­tomas: la lente enve­jece más rápi­do y deja de enfo­carse a cor­ta dis­tan­cia. Esta enfer­medad está condi­ciona­da tan­to por la edad como por el esti­lo de vida de la civ­i­lización occi­den­tal: demasi­a­da estancia en habita­ciones con ilu­mi­nación arti­fi­cial o tra­ba­jo en la com­puta­do­ra.

Grupo de ries­go: los ancianos o los que tra­ba­jan en la com­puta­do­ra.

Tratamien­to: una operación que no es ade­cua­da para todos. Las com­pli­ca­ciones pueden ser, por ejem­p­lo, miopía o astig­ma­tismo (cur­vatu­ra de la córnea).

Pre­ven­ción: si tra­ba­jamos en la com­puta­do­ra durante varias horas, no debe­mos olvi­darnos de los des­can­sos reg­u­lares. Los exper­tos recomien­dan inten­tar al menos una vez por hora enfo­carse en obje­tos más dis­tantes y agre­gar más movimien­to al aire libre.

6. Turbidez en el vítreo

Sín­tomas: cuan­do miramos una super­fi­cie blan­ca, vemos “moscas” negras o “hilos” que no elim­i­namos al guiñar un ojo. La causa es el enve­jec­imien­to nat­ur­al del vítreo, lesiones ocu­lares u opera­ciones. Si las sen­sa­ciones visuales son demasi­a­do fre­cuentes, es nece­sario con­sul­tar a un médi­co que detec­tará otras posi­bles enfer­medades ocu­lares.

Grupo de ries­go: no, la tur­bidez es bas­tante común y puede man­i­fes­tarse en cualquier per­sona.

Tratamien­to: si la tur­bidez no está rela­ciona­da con una enfer­medad más grave, el tratamien­to no es nece­sario. A menudo es sufi­ciente mover los ojos hacia los lados o hacia arri­ba y hacia aba­jo, y la tur­bidez desa­pare­cerá por sí mis­ma. De lo con­trario, se puede tratar oper­a­ti­va­mente.

Pre­ven­ción: for­t­alec­imien­to de los mús­cu­los ocu­lares, regen­eración sufi­ciente y un esti­lo de vida salud­able.

7. Glaucoma (glaucoma)

Sín­tomas: la enfer­medad se desar­rol­la debido a un aumen­to de la pre­sión intraoc­u­lar. El glau­co­ma puede ser con­géni­to, a menudo los fac­tores hered­i­tar­ios jue­gan un papel impor­tante. Las man­i­festa­ciones varían según el tipo de glau­co­ma. Se hace sen­tir por dolor inten­so, enro­jec­imien­to de los ojos y prob­le­mas de visión. Tam­bién puede haber infla­mación del glau­co­ma, para la cual los cír­cu­los de col­or (alrede­dor de fuentes de luz o en super­fi­cies blan­cas) y dolor agu­do en el ojo y la cabeza, no infre­cuente­mente acom­paña­dos de vómi­tos, son sig­nos típi­cos.

Grupo de ries­go: per­sonas may­ores de cuarenta años. Otros fac­tores que pueden estar involu­cra­dos en el desar­rol­lo de la enfer­medad son la dia­betes, el estrés y, por últi­mo pero no menos impor­tante, la heren­cia.

Tratamien­to: medica­men­tosos, lás­er, oper­a­ti­vo-según el tipo de glau­co­ma. Es nece­saria una lla­ma­da opor­tu­na a un médi­co. Los cam­bios en los ojos en este caso son irre­versibles, y con un tratamien­to opor­tuno, se puede pre­venir su escal­a­da.

Pre­ven­ción: al igual que con las cataratas, no existe una pre­ven­ción efec­ti­va.

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